¿Podrán existir plantas resistentes a la sequía?

Sarah Feakins, científica que estudió la cera de hojas en el contexto del cambio climático y la historia del clima de la Tierra a través de la geoquímica de la cera de la hoja en los sedimentos, se unió recientemente con investigadores de la Universidad Texas A & M para investigar y desarrollar cultivos resistentes a la sequía.

Durante las pruebas con trigo de invierno, un tipo recolectado para panes a base de levadura y otros productos similares, el equipo encontró que los cultivares en una zona alta y seca de Texas generaron más cera protectora en sus hojas como una medida para protegerse contra condiciones más extremas.

“La conservación del agua depende de los procesos de innovación, y en este caso, esperamos encontrar una solución identificando los rasgos en este importante cultivo que permitiría a las plantas de trigo tolerar la sequía y todavía producir mucho para la cosecha”, dijo Feakins.

Explicó que todas las plantas producen cera que ayuda a sus hojas a repeler el agua y protejen a la planta de los insectos y los elementos.

Aseguró, además, que este último estudio, publicado en la revista Organic Geochemistry el 14 de agosto, marca la primera vez que ha aplicado su experiencia a la producción agrícola. El trigo de invierno se cultiva en gran medida para los productos de pan e ingredientes, como la harina de uso múltiple.

Para el estudio, los investigadores cultivaron parcelas de prueba de trigo de invierno en dos áreas diferentes de Texas: las altas llanuras de Amarillo y una zona de cultivo conocida como Winter Garden En cada lugar, los científicos cultivaron 10 variedades de variedades de trigo de invierno que recibieron riego regular y otros 10 cultivares que recibieron un 13 a un 25 por ciento menos de riego. El equipo comparó la cera de todas las parcelas para medir su tolerancia a la sequía.

La parcela establecida para recibir un 25 por ciento menos de riego en Winter Garden terminó recibiendo un 13 por ciento menos debido a lluvias mayores a las esperadas. Pero una parcela similar crecida con un 25 por ciento menos de agua en la zona más árida, Amarillo, generó 50 por ciento más de parafina en sus hojas que los otros cultivares en todas las otras parcelas, lo que permitió a las plantas tolerar sus condiciones secas.

“Vemos un fuerte efecto en la ubicación más alta y más seca”, dijo Feakins. “Las plantas se adaptan a su entorno y protegen mejor sus hojas, permitiéndoles responder bien a la reducción del riego”.

La menor agua disponible fue rastreada a través de isótopos radioactivos de carbono en las hojas de las plantas y en las propias ceras, herramientas que se utilizan para reconstruir climas del pasado a partir de ceras antiguas en sedimentos.

“En el mundo en el que estamos hoy, con el calentamiento reduciendo el agua disponible, habrá más demanda de cultivos que sean resistentes a la sequía”, aseguró Feakins y agregó que el equipo considerará cuál de sus cultivos de trigo ofrece la mejor resistencia y es capaz de generar altos rendimientos con bajo riego o precipitación.

Otros autores del estudio fueron Xiuwei Liu, Xuejun Dong, Qingwu Xue, Thomas Marek, Daniel I. Leskovar, Clark B. Neely y Amir M. H. Ibrahim, todos de la Universidad de Texas A & M. (Tribuna)