Tijeras y estilo: la poda

Solapas principales

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Por Armando Sáez Chávez  

La poda de árboles y arbustos constituye una acción beneficiosa, tanto para la planta como para el hombre. Tal es así, que hecha con cuidado y correctamente, la operación puede incrementar el rendimiento del fruto, amén de darle una mejor estética al arbolado.

En producción forestal, por ejemplo, es empleada para obtener fustes más rectos y con menos ramificaciones, por tanto de mayor calidad. En arbóreo urbano su utilidad es, por un lado, prevenir el riesgo de caída de ramas, y por otro controlar el tamaño de las especies cuya ubicación no permite su desarrollo completo.

Con frecuencia, en jardinería, se utiliza la poda para conseguir formas artificiales en las matas. Bien ejecutada y repetida con la periodicidad adecuada tiende a aumentar el valor ornamental de los mismos.

Empero, no siempre el resultado es el deseado debido a que con frecuencia se practica de forma inadecuada (mutilaciones como el desmoche), lo que ocasiona pudriciones de la madera que acortan la vida de los árboles e incrementan el riesgo de rotura de ramas. En tanto, una tala demasiado radical a menudo compromete su supervivencia.

Tipos

Luego, cada ejemplar exige un tipo de poda diferente. Como norma general las podas más importantes son:

-De copa, desmochar o descopar: Se realiza en el primer año, consiste en cercenar la rama principal de la copa para favorecer la ramificación.

-De formación: Este tipo se comete al cabo de varios años, para dar una forma adecuada a la planta.

-De aclareo: Se trata de cortar ramas enteras, a veces se hace a la vez que la de formación. Ayuda delinear la copa.

-De invierno: La ejecutan en la estación de invierno sobre árboles de crecimiento lento o poco vigoroso. Frena la formación de flores.

-De verano o poda verde: Tiene como finalidad regular el crecimiento.

Las podas de ramas viejas y secas es aconsejable para prevenir que exista una excesiva cantidad de madera seca que permita una gran combustión en caso de incendio. Son podas de limpieza.

La técnica es la técnica

Tal operación requiere observar determinados requerimientos, digamos técnicos y botánicos, y a la vez buscar el momento idóneo para hacerlo.

En general, cuando hablamos de poda de árboles, podemos hacer referencia a tres tipos diferentes, de acuerdo con el objetivo que deseemos alcanzar:

Existe la denominada poda de formación que se lleva a cabo en los primeros años de vida de la planta, y sus finalidades son guiarlo para lograr una estructura de ramas principales fuertes y bien distribuidas, y situar la copa a una determinada altura del suelo.

Debemos tener en cuenta que si este tipo de corte no se realizara en el tiempo y momento justo, seguramente obtendríamos un árbol totalmente libre, pero de poco aspecto ornamental y muy salvaje o desordenado.

Una vez realizada la poda descrita en los párrafos anteriores, cuando nuestro ejemplar ya ha crecido y está bien formado, con una copa a determinada altura y ramas principales fuertes, de por vida tendremos que realizar la poda de mantenimiento.

Entonces, este paso lo ejecutamos con el objetivo final de eliminar todo tipo de elemento de la planta que sea perjudicial, como ramas secas, que molesten al paso de las personas o toquen cables, sacar el ramaje excesivo de la copa, etc. En esta modalidad se incluye una a la cual se denomina “topiaria”, y que consiste en dar a las copas formas geométricas.

Por último se tienen las podas excepcionales. A la verdad que éstas no suelen ser bien vista por los expertos, pero es muy común verla en el paisaje de la ciudad, tanto en la calle como dentro de los hogares. Se dice que a este tipo de tala solo se debe recurrir en casos muy extremos.

Esta forma de cortadura tiene por característica el hacer desaparecer toda la copa de los árboles con una motosierra. Recibe dos nombres, dependiendo de hasta qué altura se elimina la copa: terciado o desmochado. La primera consiste en cercenar las ramas dejando una tercera parte de su longitud, mientras que en el desmochado solo se deja el tronco, seccionando todas las ramas.

El momento ideal para podar un árbol es a finales del invierno (para evitar los días de fríos intensos). Si lo hiciéramos en primavera o verano, también eliminaremos muchas hojas y el árbol sufrirá más, además podemos provocar que la planta se debilite y deje de crecer.

Otra ventaja es que durante el período invernal, al no tener tantas hojas, podemos visualizar mejor las ramas y así saber con exactitud cuál debemos cortar.

¿Dónde cortar?

Algunos consejos útiles le podrían servir para acometer el corte de las partes que usted desea eliminar, así que ahí les va los pasos esenciales a seguir antes de comenzar:

1-Identifica las ramas principales del árbol que vendrían a conformar su “esqueleto”. Evita eliminar estas ramas.

2.-Suprime las ramas que estén dañadas. Ya sea que las haya dañado una tormenta o cualquier otro evento, si las hay quebradas éstas deben ser podadas para que el agua y los nutrientes que están consumiendo sean redistribuidos a las sanas.

3.-Reduce la densidad de ramas en áreas donde haya aglomeración. Para crecer sanos los árboles necesitan que haya buena circulación de aire entre sus ramas. Cuando hay ramajes demasiado cerca uno de otro se favorece el crecimiento de hongos y se atrae más insectos.

4.-Elimina las ramas que estén creciendo hacia adentro, hacia el centro del arbusto. Éstas causan desorden y no son sanas.

5.-Poda ramas que causen obstrucción. Ya sea que se trate de bajas que bloqueen el paso o altas que pongan en peligro los cables de tensión, está bien cercenar las que causen algún tipo de molestia.

6.-Poda ramas para contribuir a dar forma al árbol. Si quisieras que tu árbol tenga una forma más redondeada o prolija poda las ramas que sobresalgan en ángulos extraños; unos cuantos cortes harán una gran diferencia.

7.-Poda lo menos posible. Cada corte que haces expone a tu ejemplar a una infestación de hongos e insectos, ya que estás quitándole la corteza protectora. Elimina sólo lo que sea absolutamente necesario y nunca excluyas más del 25 por ciento de las ramas de un árbol.

Ojo con las especies

Entre las medidas a tener en cuenta en la poda de árboles están las especies de que se trata. La poda de invierno impide casi la total perdida de savia y resina. La temperatura de esta época nos permite eliminar la posibilidad de que ciertos hongos aprovechen las heridas de la planta para ingresar en ella, ya que el frío los mantiene inactivos.

Esto no quiere decir que jamás se debe podar en primavera y verano. En estos períodos del año están aceptadas las podas ligeras, mientras que en invierno no se deben cortar las ramas de aquellos que florecen al comienzo de la primavera, sino luego de que termine completamente su floración.

Es aconsejable que para las ramas pequeñas utilicen tijeras especializadas en este tipo de operación. En tanto, para las de tamaño mediano (más de una pulgada de diámetro) emplee cizallas (yunque o de hoja curva). Por su lado, en caso de ramajes con un espesor mayor a 2-3 pulgadas recurra a una sierra de mano. Nunca vayas a usar tijeras cortasetos en el primero de los casos.

Al podar es posible fácilmente transmitir enfermedades de un árbol a otro, este riesgo puede eliminarse sumergiendo con frecuencia las herramientas en una solución desinfectante. Esto se torna especialmente importante en huertos pequeños y muy poblados.

El arte de podar

La jardinería es un arte. Al menos así lo demuestran las obras forestales de quienes asombran por su ingenio y creatividad en residencias, parques, plazas y otros espacios públicos.

La poda que observa esos requerimientos ornamentales recibe el nombre de topiaria, una práctica que consiste en dar formas artísticas a las plantas mediante el recorte con tijeras dedicadas a este fin.

El vocablo deriva de la palabra latina topiarius ‘jardinero-paisajista ornamental’, creador de topia o ‘lugares’, una palabra griega que los romanos aplicaron también a los paisajes interiores ejecutados al fresco.

Tal oficio tiene su origen en la floricultura de los romanos y continuó durante el Renacimiento italiano, llegando a alcanzar su punto culminante con André Le Nôtre, diseñador de los jardines de Versalles en 1662, que dio a las plantas (principalmente al boj) formas cónicas y piramidales.

En el estilo de los jardines del periodo victoriano en la Inglaterra del siglo XIX, las formas utilizadas en el arte topiaria eran redondeadas, medias lunas, rombos, corazones, arcos y mariposas.

Para dar la conformación deseada a una planta se necesitan normalmente unos cuantos años de intervenciones, que consisten, entre otras técnicas, en utilizar muelles y armazones metálicos destinados a guiar el crecimiento y darle formas que de otro modo no se podrían conseguir.

Algunas de las especies vegetales utilizadas, además del boj, son las de los géneros Ligustrum (olivillas), Lantana (lantana), Lonicera (madreselvas) y Hedera (hiedra), el Prunus laurocerasus (o laurel cerezo) , el ciprés y el romero.(continuará).

Luego, la poda ornamental o topiaria consiste en crear y mantener un arbusto o árbol con una forma determinada, recortando regularmente las brotaciones que sobrepasen el perfil establecido. Este tipo de poda es muy característica en los jardines geométricos formales y en los jardines japoneses. En muchos casos, constituyen verdaderas obras de arte escultóricas.

Para lograr tales resultados es necesario observar determinados requerimientos. Desde el año de la plantación y los dos o tres años siguientes pode para provocar numerosos brotes. Mientras más retoños tenga, más la topiaria será bonita y densa.

Atención, los arbustos se desarrollan generalmente a la cabeza en detrimento de la base. Si no intervenimos desde el principio, este fenómeno es difícilmente recuperable. Pode así más severamente y vigile con más atención las partes altas que las bajas. Siga después lo más precisamente posible la forma existente empezada por el vivero o la que usted haya imaginado.

Los años siguientes cercene regularmente pero no se fíe solamente a ojo de buen cubero, pues, a veces, es demasiado impreciso por un principiante. Use un gálibo o una cuerda como los profesionales. Recorte evitando hacer agujeros, tome a menudo una distancia para asegurarse de que no poda excesivamente su planta.

Sacuda con la mano la parte que acaba de cortar para hacer caer los cortes y juzgar mejor el trabajo realizado. No desmoche nunca las ramas de estructura internas, estas tienen forzosamente ramificaciones que llevan hojas hacia el exterior de la forma.

Lo mejor es intervenir cada dos meses aproximadamente. Los menos asiduos podrán contentarse con tres podas al año; en primavera (marzo-abril), finales de mayo y finales de septiembre.

No dude en crear formas libres, originales y llenas de fantasía. Obtendrá así, obligatoriamente, con mucha paciencia, buenos resultados. Evite un trazado sutil, con ángulos agudos, estilice al máximo la forma deseada para facilitar el empalizaje y sobre todo la poda posterior. Use preferentemente una especie con hojas pequeñas que le permitirá de bien resaltar la forma.

Por último, para definir el porte imaginado, construya una estructura a base de hilo de hierro y de alambrada de gallinero. Si no es « manitas » o si la creatividad no viene, es posible encontrar rejillas preparadas.

Con tales consejos, usted puede iniciarse en este fascinante mundo del arte topiario; por la primera vez se empieza. (5 de Septiembre)

 

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