Advierte la FAO sobre aumento del hambre en América Latina y el Caribe

Por: Ana Ivis Galán García

Según dio a conocer éste martes 10 de octubre, el número total de personas que sufre hambre en América Latina y el Caribe ha aumentado en seis países y alcanza ya la cifra de 2,4 millones de personas en la región, lo cual está revirtiendo décadas de progresos que había conquistado la región en la batalla contra ese flagelo.

Igualmente, advierten que el sobrepeso y la obesidad afectan a todos los grupos de edad en hombres y mujeres y constituye  un problema de salud pública en todos los países de las Américas, según un reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Así quedó registrado en el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2017, publicado por la FAO y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La publicación subraya que después de varios años de mejoras progresivas, en 2016, alrededor de 42,5 millones de personas no cuentan hoy con la cantidad suficiente de alimentos para cubrir sus necesidades calóricas diarias. Ello representa un aumento de 2,4 millones de personas, un 6 % más de la población subalimentada en comparación con el año anterior. Si esta tendencia no se modifica, América Latina y el Caribe no cumplirán con la meta de erradicar el hambre y la malnutrición para el 2030, a la que se había comprometido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“Con el aumento del hambre, es muy difícil que la región alcance el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 Hambre Cero”, alertó Julio Berdegué, representante regional de la FAO.

Aunque los niveles de hambre siguen siendo bajos en América Latina y el Caribe en comparación con el resto del mundo, hay señales de que la situación se está deteriorando, especialmente en Sudamérica, donde el hambre creció de 5 % en 2015 a 5,6 % en 2016. En Mesoamérica el hambre afectó al 6,5 % de la población  en 2016. Y pese a que el hambre no aumentó en el Caribe, la prevalencia es de 17.7 %, lo cual coloca a la subregión como la de mayor prevalencia de éste fenómeno en las Américas.

“Vamos por mal camino. La región ha dado un paso atrás importante en una lucha que venía ganando. No podemos tolerar los niveles actuales de hambre y la obesidad, ya que paralizará a toda una generación de latinoamericanos y caribeños”, advirtió el representante regional de la FAO, Julio Berdegué.

Hace apenas unas décadas, los gobiernos de la región unían esfuerzos para combatir la desnutrición aguda, la desnutrición crónica y la deficiencia de micronutrientes, hoy día –insistió- deben agregar a esto la lucha contra el sobrepeso y la obesidad.

“Si bien la desnutrición aún persiste en la región, especialmente en poblaciones vulnerables, ahora van acompañados del sobrepeso y la obesidad que afectan más que nada a las mujeres, pero también a los niños”, afirmó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne.

“La región enfrenta una doble carga de malnutrición y para combatirla es necesario asegurar el acceso a una alimentación balanceada y abordar los principales factores sociales que determinan la malnutrición, por ejemplo: la falta de acceso a alimentos saludables bajos en azúcar, sal y grasas, a agua y saneamiento, a servicios de educación y salud y a programas de protección social, entre otros”, indicó Etienne. 

Para hacer frente a esta situación, la FAO y la OPS llaman a los países a transformar sus sistemas alimentarios para detener el avance del hambre y la malnutrición, y a prestar especial atención a la condición de las personas, hogares y territorios más vulnerables.

Sólo a través de un gran esfuerzo regional se podrá revertir la tendencia actual, para volver al camino que convirtió a América Latina y el Caribe en un ejemplo global de lucha contra el hambre y la malnutrición, señala la publicación Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2017.

A pesar de que el hambre se redujo en 21 países, incluyendo al Caribe y Mesoamérica en su conjunto, entre 2013-2015 y 2014-2016, creció en seis naciones y el número absoluto de personas que padecen la mal nutrición ha aumentado.

Brasil, Cuba y Uruguay muestran una prevalencia de subalimentación inferior al 2,5 %, mientras que Argentina, Barbados, Chile, México y Trinidad y Tobago están bajo el 5 %.

La peor situación en términos de prevalencia de subalimentación la presenta  Haití, donde casi el 47% de la población, es decir 5 millones de personas, sufre hambre. Ese número representa casi dos tercios de toda la subalimentación en los países del Caribe.

Como también se advierte en el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional …, el sobrepeso y la obesidad afectan a todos los grupos de edad en  hombres y mujeres, y es un problema de salud pública en todos los países de la región.

La publicación muestra que el 7,4 % (2,5 millones) de los niños menores de cinco años de edad en Sudamérica sufre de sobrepeso y obesidad; al igual que el 6 % de los niños en América Central y el 6,9 % de los pequeños en el Caribe. Además, un tercio de los adolescentes y dos tercios de los adultos sufren de sobrepeso y obesidad y son las mujeres las más afectadas.

El 7 % de los niños de la región sufre de sobrepeso, aun cuando la desnutrición aguda (bajo peso para la talla) ha sido prácticamente eliminada de los menores de cinco años, aunque todavía el 11 % sufre desnutrición crónica (retraso en el crecimiento).

“En la actualidad, es fácil encontrar hogares con un niño desnutrido y una madre con sobrepeso, o un niño con desnutrición crónica y sobrepeso o con una deficiencia de vitaminas y minerales”, afirmó Etienne, la directora de la OPS

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El consumo de productos ultra-procesados está directamente relacionado con el incremento del sobrepeso y la obesidad, así como de las enfermedades no transmisibles. Es en esa área, subrayó la directiva, donde debemos redoblar esfuerzos a nivel de cada país para alentar a que las poblaciones puedan acceder a alimentos saludables”.

El Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional de América Latina y el Caribe 2017 reporta, por primera vez desde la aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, no solo los avances de los países del área con respecto a las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sino que también brinda a los responsables de elaborar políticas la información necesaria para proponer y avanzar estrategias y programas que contribuyan a combatir el hambre, la desnutrición crónica y a detener el rápido avance de la epidemia de la obesidad.