Hacia el jardín citrícola y otras frutas

Por Pedro Blanco Oliva

A mi mente vienen las intensas jornadas del 100 x 1, allá por los años de la década del ’80 del siglo pasado, de cuando éramos el jardín citrícola del Caribe y eran tantas las plantaciones que los trabajadores de otros sectores y la población apoyaba en las tareas de siembra y cosecha.

Luego de varios lustros y atendiendo a las nuevas condiciones se retoma el programa para desarrollar nuevamente este cultivo emblemático del territorio, que incluye además a otros frutales como el mango, la guayaba, la piña y la frutabomba.

Un recorrido por las áreas demostró la responsabilidad y amor de un grupo de hombres y mujeres empeñados en devolver el esplendor de los cítricos pineros, ahora en condiciones favorables con la inauguración de la comunidad agrícola de nuevo tipo Roberto Orestes Moreno.

Roberto Moreno Guerra, es uno de los finqueros que tiene la Unidad Estatal de Base Cítricos y Frutales La Americana perteneciente a la empresa agroindustrial Jesús Montané Oropesa, quien exhibe con orgullo sus plantaciones, que abarcan hasta las 78 hectáreas.

“Mi área además de toronja tiene limón y naranja y cómo puedes ver las plantas están robustas y con buena salud y ahora estamos enfrascados en la siembre de frutabomba”.

Muy cerca encontramos a Justo Nariño Mustelier, trabajador agrícola, enfrascado en la limpieza del ruedo de la mata y deshijando para mantener en condiciones óptimas las ocho hectáreas bajo su responsabilidad.

El diálogo transcurre ahora en la comunidad con Rosa Álvarez Borges, trabajadora agrícola del fertirriego, una técnica que posibilita mezclar el agua con los nutrientes que recibirá la planta, con el consiguiente ahorro de combustibles y otros recursos.

“Mira la inauguración de este edificio multifamiliar en plena campiña ha tenido múltiples ventajas que en mi caso se traducen en la estabilidad familiar y seguridad de empleo.

“Todo ello, señala, se traduce en una mayor productividad, pues tienes asegurada la alimentación cercana con la bodega, la salud pública con el médico y la enfermera aquí mismo y la escuela de los niños”.

En medio del silencio, todos los moradores están en los campos, oímos una voz infantil declamando los Zapaticos de Rosa de José Martí, nos encaminamos hasta allí y descubrimos un aula multigrada con los pioneros Yudarsis Morena Peña, Yenis Mery Meriño Duchet y Royli Córdova Durán con su maestra Arinelkys Zamora Calderón y la bibliotecaria Yadiana Sánchez Barzaga.

Otras de las mejoras que agradecen los vecinos de la Roberto Orestes Moreno ha sido la garantía de la transportación por ómnibus públicos que, a partir de la inauguración de la ruta 442, tienen asegurados cinco viajes diarios.

UN RESUMEN GENERAL

Eduardo Posada Perera, director de esta UEB, accedió a brindarnos los resultados de esta forma productiva y los retos para el año 2018.

“Cumplimos todos los compromisos para el 2017 con la excepción de la piña, cuyo cultivo potenciaremos para la próxima etapa.

“Te puedo decir que se materializó el propósito de la entrega de las primeras cinco toneladas de toronja, algo que no ocurría en muchos años, además de 153 de mango y 117 de guayaba”.

A esto habría que agregarle las entregas de viandas y otros productos, aún en pequeñas cantidades, de naranjas y limón, volúmenes que se irán incrementando en posteriores cosechas de acuerdo al programa de fomento citrícola.

Los compromisos para el año 2018 son importantes, empezando por la siembra de 100 hectáreas de cítricos y cosechar 63 toneladas, junto a las 38 de viandas y 393 de otros frutales.

Muchas motivaciones tienen en el colectivo para seguir avanzando y cumplir la honrosa tarea de devolver a los pineros el inapreciable jugo de toronjas, una fruta que identificó por mucho tiempo a este Municipio.(Victoria)